The shock of Victory. El Shock de la Victoria

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Year: 2020 Published: crimethinc.com

Un Ensayo de David Graeber—y un Breve Elogio para él

2020-09-03

Hoy, lamentamos el fallecimiento de nuestro amigo y compañero, David Graeber, un pensador incansable, perspicaz y de gran alcance. En su honor, presentamos su ensayo, “El Shock de la Vitoria”, que escribió para el quinto número de nuestra revista, Rolling Thunder, explorando cómo lxs anarquistas pueden establecer metas a largo plazo para que la victoria no les pille por sorpresa.


El inesperado fallecimiento de David nos pilla por sorpresa. Hace solo unos días, estuvimos en contacto con él con motivo de la decisión de Facebook de prohibir las páginas anarquistas para apaciguar a la administración Trump. David fue uno de los primeros en responder con una declaración de apoyo, afirmando que “nada podría ser más evidentemente violento que decirnos—y en particular a nuestrxs jóvenes—que tenemos prohibido soñar con un mundo pacífico y solidario”.

Esto formaba parte del carácter de David. No era solo un intelectual—siempre estaba dispuesto a posicionarse, situándose en el centro de los acontecimientos. Participó en la Red de Acción Directa en la ciudad de Nueva York, antes de las manifestaciones masivas contra la ministerial del Área de Libre Comercio de las Américas en la ciudad de Quebec en abril de 2001, en el punto culminante del llamado movimiento “antiglobalización”. Fue un participante fundamental en la fundación de Occupy Wall Street y participó en los debates sobre la “violencia” que lo siguieron, enfrentándose a lxs mismxs expertxs moralistas a lxs que se enfrentaron otrxs anarquistas. Fue uno de lxs primerxsen dirigir la atención internacional hacia el experimento revolucionario de Rojava cuando este fue amenazado por el Estado Islámico, y se unió a nosotrxs hace un año para pedir solidaridad cuando Turquía la invadió.

Arriesgó tanto su cuerpo como su reputación, enfrentándose tanto gases lacrimógenos como a represalias académicas. Después de que Yale le obligara a marcharse por sus ideas políticas, David se vio obligado a trasladarse al extranjero para encontrar un puesto universitario acorde con sus capacidades. Consiguió un contrato corporativo para una de sus publicaciones, sí, pero lo hizo negándose a comprometerse, no diluyendo su política.

David escribió—y pensó, dijo e hizo—más de lo que podríamos resumir aquí. Esperamos que otrxs le dediquen una eulogía adecuada, pormenorizando todas sus actividades y su contribución en una amplia variedad de campos. Incluso cuando no estuvimos de acuerdo —nuestro análisis de la democracia es, en parte, respuesta al relato de David sobre la democracia en ensayos como “Nunca ha existido Occidente” —siempre aprendimos de él. Era un amigo incondicional y un digno adversario.

En la obra más trascendente de Graeber, como el ensayo “¿De qué sirve si no podemos divertirnos?”, lidia con las preguntas ontológicas básicas sobre la libertad y el cosmos. Así lo recordamos, entrelazando diferentes hilos para presentar una visión de la autodeterminación que se extiende desde las partículas subatómicas hasta sociedades y ecosistemas enteros:

¿Tiene sentido decir que un electrón «elige» saltar de la manera que lo hace? Obviamente no hay manera de probarlo. La única evidencia que podríamos tener (que no podemos predecir lo que va a hacer), la tenemos. Pero es apenas decisiva. Aun así, si se quiere una explicación materialista del mundo que sea consistente— esto es, si no se desea considerar la mente como una entidad sobrenatural impuesta al mundo material, sino como una organización más compleja de procesos que ya están en marcha, en todos los niveles de la realidad material—entonces tiene sentido que algo que se parezca al menos un poco a la intencionalidad, algo que se parezca al menos un poco a la experiencia, algo que se parezca al menos un poco a la libertad, tendría que existir también en todos los niveles de la realidad física.”

Falleció a la temprana edad de 59 años. Nuestro corazón está con todxs lxs que le sobreviven. Lloramos su muerte y nos apenamos por todas las cosas que David aún podría haber compartido con nosotrxs.


David Graeber, descansa en paz.

El ensayo que compartimos aquí surgió de una discusión sobre el legado de las luchas anticapitalistas a principios de siglo, durante las protestas contra la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial y las propuestas de iniciativas de “libre” comercio, como el Área de Libre Comercio de las Américas. Lxs anarquistas y otrxs manifestantes anticapitalistas desempeñaron un papel importante en la deslegitimación de la OMC y el Banco Mundial e incluso lograron bloquear la aprobación del acuerdo del ALCA—sin embargo, después, muchxs de lxs participantes en el movimiento se sintieron abatidxs, consternadxs por no haber tenido éxito en abolir por completo el capitalismo.

Después de esta discusión, invitamos a David a ampliar su pensamiento en un ensayo para Rolling Thunder, y el resultado fue el siguiente ensayo, “El Shock de la Victoria”.

En todo caso, el argumento de David de que lxs anarquistas a menudo no están preparadxs para la victoria es más oportuno hoy que cuando apareció a principios de 2008. En los últimos años, lxs anarquistas y otrxs defensorxs de la abolición de la policía, las prisiones y el sistema de justicia penal existente, han logrado popularizar la idea de que todas ellas son instituciones injustas y carecen de legitimidad para gobernar nuestras vidas. Como era de esperar, lxs autoritarixs y la policía han contraatacado con una violencia extraordinaria. Atrapadxs en una guerra de desgaste que implica enfrentamientos nocturnos, es fácil que lxs manifestantes sientan que estamos perdiendo—cuando a nivel histórico, ya hemos logrado algunas de las metas que parecían impensables hace solo unos años. La pregunta—tanto en 2008 como en la actualidad—es cómo podemos elaborar estrategias durante un periodo de tiempo lo suficientemente amplio como para aprovechar al máximo nuestras victorias, en lugar de sumirnos en la desesperanza ante los desesperados ataques de la reacción.

Instamos a todo el mundo a que lea la obra de David y haga suyo cualquiera de sus proyectos. Él debería seguir presente en nuestros movimientos, vivo en nuestra memoria a través de sus palabras, en las acciones que emprendemos y las ideas que compartimos.